Identidad de las partes
Se verifican nombres, documentos, domicilios y demás datos necesarios para individualizar correctamente a comprador y vendedor.
La escritura no se redacta el mismo día de la firma. Antes, el escribano estudia títulos, controla certificados y tributos, verifica identidad y capacidad de las partes, revisa la documentación del inmueble y prepara el texto jurídico que va a instrumentar la compraventa.
En una venta de inmueble la escritura pública es la forma solemne exigida por la ley. Por eso, gran parte del trabajo importante ocurre antes de que comprador y vendedor se sienten a firmar.
Primero verifica que la operación sea jurídicamente viable: estudia los títulos, identifica correctamente el inmueble y a las partes, solicita información registral, controla tributos y certificados, analiza poderes o estados civiles cuando corresponda y resuelve las observaciones que puedan aparecer.
Recién con esa base prepara la escritura pública, donde quedan documentados el negocio, el precio, la forma de pago, la tradición, las declaraciones de las partes y los demás extremos necesarios para que la compraventa pueda otorgarse e inscribirse.
Parece básico, pero una escritura segura empieza por identificar sin dudas a las personas y al bien.
Se verifican nombres, documentos, domicilios y demás datos necesarios para individualizar correctamente a comprador y vendedor.
Puede determinar quién debe comparecer, cómo se adquirió el inmueble y si existen controles adicionales.
Si alguien actúa por poder, se controla el documento y la información registral relativa al mandato.
Padrón, ubicación, superficie, plano, régimen y demás datos deben coincidir con los títulos y Catastro.
Antes de redactar la escritura definitiva, el escribano tiene que entender cómo llegó jurídicamente la propiedad hasta el vendedor actual.
Se revisa la cadena de transmisiones, la legitimación de cada titular, poderes utilizados, sucesiones, estados civiles y demás antecedentes que hayan intervenido.
Si aparece una observación, lo correcto es resolverla o determinar su alcance antes de llevar a las partes a la firma.
La escritura se prepara con información registral útil para el momento concreto de la operación.
Se controla qué aparece inscripto sobre el inmueble y si surgieron nuevas afectaciones.
Se revisan interdicciones, embargos generales, poderes y otros datos relevantes respecto de las personas.
Según los antecedentes pueden ser necesarios controles adicionales, por ejemplo respecto de personas jurídicas.
La preparación también exige comprobar que la documentación administrativa y fiscal permita avanzar.
Se verifican padrón, valores, superficies y demás datos catastrales necesarios para la operación.
Cuando corresponde, se controla certificado especial, obras y eventuales regularizaciones pendientes.
Se verifica la situación tributaria del padrón y las constancias necesarias para otorgar e inscribir.
Se preparan los cálculos tributarios vinculados directamente con la compraventa.
Antes de redactar, hay que traducir el acuerdo económico de las partes a términos jurídicos precisos.
Con todos los antecedentes controlados, el escribano redacta el instrumento que documentará jurídicamente la compraventa.
Se individualiza a quienes otorgan el negocio y, si corresponde, cómo actúan o a quién representan.
Se relaciona el título por el cual el vendedor adquirió y los datos necesarios para enlazar la nueva transmisión con la anterior.
Se identifica el inmueble y se documenta el precio y la forma de pago acordados.
Se incorporan las manifestaciones necesarias y la tradición o entrega jurídica conforme al negocio.
La Dirección General de Registros permite al escribano solicitar una reserva de prioridad para actos que impliquen transmisión, constitución, modificación o cesión de derechos reales sobre inmuebles.
Es una herramienta registral utilizada dentro de la preparación de determinadas operaciones para ordenar la prioridad del acto que se proyecta otorgar.
La reserva solamente puede ser tramitada por escribano y debe coordinarse correctamente con la fecha prevista para la escritura y su posterior presentación al Registro.
La última revisión busca que el documento, los certificados, los impuestos y la documentación del inmueble sean coherentes entre sí.
Nombres, documentos, estado civil, padrón, superficies y antecedentes deben estar correctamente volcados.
Precio, pagos, impuestos, retenciones y demás importes tienen que coincidir con lo efectivamente acordado.
Certificados, títulos, cédula catastral y constancias fiscales deben estar disponibles y vigentes cuando corresponda.
Una compraventa sencilla y ordenada puede avanzar rápido. Una propiedad con observaciones, sucesiones, poderes, obras, deudas o regularizaciones puede requerir bastante más trabajo previo.
El tiempo depende de la disponibilidad de los títulos, las respuestas registrales, las constancias tributarias y la necesidad de resolver cualquier observación.
Por eso, si existe una fecha límite para mudanza, préstamo, entrega o firma, conviene comunicarla desde el comienzo para organizar el proceso.
No necesitás hacer el trabajo del escribano, pero sí ayuda aportar información clara desde el principio.
Reserva, datos del vendedor, padrón, dirección, títulos disponibles y cualquier antecedente de la negociación.
La financiación puede agregar hipoteca, tasación y coordinación con la institución bancaria.
Ampliaciones o reformas pueden cambiar los controles de BPS, Catastro o Intendencia.
Una modificación de precio, forma de pago o fecha puede tener efectos jurídicos y tributarios.
La siguiente etapa ya no es preparar: es otorgar la escritura, explicar el documento, realizar los pagos pactados y dejar formalizada la transmisión.
Ese momento tiene su propia dinámica: quiénes comparecen, qué se lee o explica, cómo se documentan los pagos, qué se firma y qué recibe cada parte.
Lo vamos a desarrollar aparte para no mezclar la preparación previa con lo que efectivamente sucede durante el otorgamiento.
Antes de llegar a ella hay seña, estudio de títulos, certificados, Catastro, impuestos y otros controles que conviene entender desde el comienzo.
Estas páginas profundizan en los controles que permiten dejar la escritura pronta para firmar.
Puedo ocuparme del estudio, los certificados, los impuestos y la preparación de la escritura para que llegues a la firma entendiendo qué estás comprando y qué vas a firmar.
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